Parecía un secreto a voces, pero ya es oficial. Manolo Preciado ha llegado a un acuerdo con el Sporting para renovar su contrato por dos años. Cuando finalice esta temporada, el de Astillero sumará cuatro campañas al frente del banquillo de El Molinón, igualando los registros de Novoa. En palabras del presidente ''el acuerdo no nos llevó ni minuto y medio alcanzarlo'', sobre todo porque Preciado ya había dejado claro que su intención era seguir en Gijón.Decir Manolo Preciado en Gijón es decir palabras mayores. Desde su llegada en 2006 trasladó un mensaje de optimismo a una afición que había dejado de soñar. Hablaba de volver a Primera cuando para otros solo existía la Ley Concursal, hablaba de llenar El Molinón cuando apenas se superaban los diez mil socios y recordaba una historia llena de reconocimientos que parecía haber quedado en el olvido. Poco a poco la gente se fue enganchado al lema de ''cuantos más seamos, más cerca estaremos'', y aunque acabamos pasando apuros para evitar el descenso a Segunda B, en Gijón se había empezado a gestar algo grande. Apenas un año después de asegurar la permanencia en Segunda, Gijón se echó a la calle para celebrar el retorno a la élite. El 'tío del bigote' lo había conseguido, aquel que muchos tomaban por loco había devuelto al Sporting al lugar que nunca debió abandonar.
En los tiempos que corren, no es fácil ver a un entrenador al mando de un equipo durante cuatro años seguidos, más aún cuando en su primera temporada en Segunda se le ofreció renovar tras cinco derrotas consecutivas. En cualquier otro club le hubiesen puesto las maletas en la puerta. Y es que en el fútbol, las cosas llevan su tiempo, y desde que Preciado llegó a Gijón el Sporting avanza pasito a pasito hacia delante. Por eso hoy es un día feliz para el sportinguismo, para una afición identificada con un estilo que impuso un hombre llegado desde Cantabria cuando no se veía la luz al final del túnel. Gracias Preciado.




